"Sentir que mi hija está feliz es impagable y eso me hace muy, muy feliz a mí... Fuiste una lucecita, y no quería dejar pasar más tiempo para darte las gracias querida Sary."
"Sentir que mi hija está feliz es impagable y eso me hace muy, muy feliz a mí. Estoy muy agradecida de ti porque, antes de llegar a tu consulta yo iba en un camino paralelo con mi hija, pero cada una en su camino, ella en el suyo y yo en el mío y yo pensaba que eso estaba bien, porque yo le daba su tiempo y su espacio y que eso estaba bien. Pero tú nos enseñaste que nosotras debemos caminar juntas en el mismo camino y ahora que vamos juntas en el mismo camino, ahora la situación es completamente distinta, porque ahora en el mismo camino yo puedo tomar su mano, y yo le dije hace unos meses atrás a ella: “hija yo ahora que tomé tu mano yo no la voy a soltar nunca más, pase lo que pase, tengamos el problema que tengamos vamos a caminar juntas”. Por ejemplo, antes cuando yo la retaba, a ella le daba lo mismo, si yo me enojaba con ella por algo, a ella le daba lo mismo, y siempre era yo la que tenía que buscarla, a ella le daba lo mismo, ahora, ella también me busca si nos enojamos, me abraza y puede reconocer cuando ha hecho algo malo, y ahora logra empatizar conmigo, o que ella se acerque a mí y me cuente sus cosas, cosas que antes nunca me contaba, que ahora se sienta bonita, inteligente, que haya cambiado tanto la percepción de sí misma!, yo creo que todo eso se debe a la psicoeducación que tú nos diste, básicamente, juntamos este camino, juntamos nuestras manos y te diré que ha sido todo distinto y eso es lo que me deja más contenta y más tranquila de la terapia que tuvimos. Fuiste una lucecita, y no quería dejar pasar más tiempo para darte las gracias querida Sary."